Vale la pena
de no importa cuando,
una tarde caliente
en el vientre
de algún verano.
Un sol fatigado,
pintor de montañas,
las engalana,
con auras violetas
de bordes rosados.
camino arbolado,
beber la vida
en elixir brotando,
de suaves mejillas
de un tierno durazno.
aires escasos,
encuentro interior,
los labios mojados
y en un solo beso,
todo el universo
vibrando encerrado.
de vida plena.
Cuántos de todos
todavía quedan,
y aún si fuera
por uno solo,
la vida entera
vale la pena.
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