domingo, 30 de mayo de 2010

MIS TRES CENTROS

MIS TRES CENTROS


Nunca pensé

En el peso del tiempo,

Pero el frío y lejanía

Hacen arrastrar los días

Y seguir a paso lento.


Dialogar con el silencio,

Soledad acompañada,

Mucha gente,

Cerca nada.

Nostalgia, angustia, temores.

¡Cuánto extraño mis amores!

¡Cuán lejos los siento!,

Mas en este preciso momento,

Intento con este pasaje,

Desarmar tan cruel bagaje

De penas, queja y lamento.


No es casual que,

En este inusual destierro,

Espíritu, corazón, y mente,

Con tanto frío

Y obligado encierro,

Divaguen muy sutilmente.


Ni bien mis ojos cierro,

En azul profundo cielo,

Sobre helado y blanco mar,

Sueño o vivo sin buscar,

Un lento y plácido vuelo.

Y alcanzada extraña calma,

Encuentro dentro de mi alma

Alivio, gozo y consuelo.


No fue la paz alcanzada

Lo que cambió tal estado.

Fue un hecho, una ocurrencia,

Fue la dulce presencia

De aquel ángel extraviado,

Que al verme tan compungido

Vino y se sentó a mi lado

Como un viejo conocido.


Piensa un instante….

Querido Roberto,

En esto que es harto cierto,

Mira el universo


¿Has notado

Que en todo lo creado

Dios dispuso solo un centro?


Ahora,

Detente un momento…

Mírate por dentro…


¡Tamaña sorpresa!

¡Qué golpe tan certero!

Viendo en todo lo creado

Algo tan verdadero.

Solo un centro les fue dado.


¡Gracias Dios mío,

Al bendecirme en lo profundo

Y poner en medio mío,

Tres centros para mi mundo!!


Luego,

Sin mediar momento,

Ni pasar mi algarabía,

Y como antes,

De igual modo,

El ángel se dirigía.


Piensa un instante….

Querido Roberto,

Que la vida en lo eterno

Es un día, un momento,

Con tus amores,

Un encuentro.

En ese encuentro

¿Qué dirías?


A los tres

Y a cada uno

A la vez.


Hijito querido:


Aunque en carne

No he parido,

Te siento mi parte

Mi centro,…

Muy dentro mío.


Aquí estoy,

Pa, papá, tu viejo.

Hoy no quiero dejar consejo

Solo esto yo te pido;


Se feliz.


Amado hijo,

Querido.

Rayo de este sol que se apaga.


Se feliz,


Y, si crees

Que algo a la vida debes,

Esa es tu única paga.


El ángel solo miraba,

Mas creo nos abrazaba,

Secó mi última lágrima,

Sentí que se alejaba….

Y, mirando mi pensamiento

Algo más me regalaba.


No es como creíste,

No estaba yo extraviado,

No fue por tu pesadumbre,

Ni al verte acongojado.

Es ya una vieja costumbre

Estar siempre a tu lado.


Me ganó el cansancio,

Mis ojos se cerraron

O tal vez quedaron abiertos.


Todavía me pregunto

Al pensar

En este encuentro,


Si fue soñado

O fue despierto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario